Docentes obligados por “mareros” a “pasar” alumnos reprobados

 

 

10 DIC, 2018

“Profe, ¿Cuántos puntos me faltan para pasar el curso?”, le preguntó un alumno de primero de bachillerato al docente de un centro educativo de Tegucigalpa. El educador le respondió: “sus notas están muy bajas en varias materias y es imposible que pueda ser promovido al siguiente curso”.

De inmediato, el estudiante le advirtió al profesor que, “mejor no se meta a pedos, póngase vivo si no quiere que lo hallen juco”, y el maestro para evitar problemas le respondió que “ya sabe que los profesores estamos para ayudar a los alumnos”, según relato de un mentor.

El joven pidió que le anotasen buenas notas en matemáticas, español, ciencias sociales, química y otras materias, ya que no pudo aprobarlas ni en recuperación.

Ante las amenazas del alumno, al profesor no le quedó otra alternativa que ponerlo a hacer trabajos de servicio social adicionales a los ya establecidos en el aula de clases, para ayudarle. Sin embargo, este volvió a amenazarlo y logró que lo promovieran.

Según el docente, se trata de alumnos que no son constantes en las clases, no presentan tareas y en recuperación tampoco logran aprobar, entonces ellos tienen que ir al programa Todos Podemos Avanzar (TPA) más conocido como la “escuelita vacacional”.

“Ese tipo de presiones amenazantes se han registrado en la última semana de noviembre a nivel nacional, tras que finalizaron las actividades lectivas del año y posterior período de recuperaciones”, indicó.

 

Los docentes a veces tienen temor de llegar a las aulas por amenazas de alumnos y padres de familia.

 

CASOS

Según registros en la Secretaría de Educación, hay más de una veintena de casos en centros educativos capitalinos de donde tienen informes que muchos mentores se vieron obligados a promover alumnos al siguiente curso sin haber alcanzado las competencias de aprendizaje.

Se trata de centros que están ubicados en las denominadas colonias conflictivas y alguno que otro de los colegios grandes de la ciudad, de los cuales se pidió no mencionarlos.

Los reportes establecen que las amenazas no solo provienen de los alumnos, también algunos padres de familia que se presentaron al colegio para presionar e intimidar a los profesores para que les promuevan a sus hijos al siguiente curso.

“Esto no es nuevo, porque ya ha ocurrido los años anteriores, pero los docentes casi no lo denuncian porque quieren evitar problemas con las personas que los amenazan”, afirmó la fuente.

 

En los colegios se han encontrado alumnos con armas de fuego para intimidar a docentes.

No obstante, los docentes están claros que para promover a un alumno es porque aprendió todas las competencias de conocimiento y deben mostrar el historial académico, con sus exámenes, tareas y demás requisitos, de lo contrario en la Secretaría de Educación no se los validan.

Es así como la zozobra se ha apoderado de muchos profesores en los centros educativos de básica y media, ya que en los últimos días de clases estuvieron trabajando bajo amenazas por parte de alumnos, padres de familia y otras personas pertenecientes a asociaciones delictivas.

En los últimos días se registró la muerte violenta del director del Instituto “José Santos Guardiola”, de Roatán, Islas de la Bahía, cuyo cadáver estaba dentro de un barril enterrado en un solar. Las autoridades investigan si pudiera tratarse de asuntos ligados a su trabajo.

 

Las paredes de algunos centros educativos están marcadas con insignias de “maras”.

 

ESTUDIO DE UPNFM
El 18% de docentes es víctima de amenazas

 

Alumnos y docentes sufren por amenazas en los centros educativos.

Un reciente estudio presentado por el Observatorio de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán” (UPNFM), señala que el ambiente laboral de los docentes se ha ido deteriorando en los últimos años, debido a la criminalidad que impera dentro y fuera del centro educativo.

Se indica que un 18 por ciento de los educadores son víctimas de amenazas por parte de alumnos, jefes de hogares y personas particulares.

“La caracterización del ambiente de trabajo que presentan los directores de centros educativos de nivel básico muestra una situación crítica: ingreso de armas de fuego (3%) en casos a nivel nacional, ingreso de armas blancas (16%), docentes amenazados por sus estudiantes o familiares (18%), agresiones de estudiantes a docentes (9%) y robos a estudiantes o docentes en el centro educativo (35%)”, detalla el estudio.

El análisis señala que es difícil desarrollar una labor exigente y rigurosa con los estudiantes si el mismo contexto de violencia atenta contra la seguridad de los docentes.

“Tampoco es factible desarrollar una labor de formación de valores y enseñanza bajo reglas estrictas de disciplina, si algunos estudiantes tienen capacidad de intimidar no solo a sus compañeros de clases, sino incluso a los docentes y personal directivo del centro educativo”, describe el informe.

 

Algunos docentes y padres de familia tienen problemas cuando sus hijos resultan reprobados.

 

TEMOR E INSEGURIDAD

El reporte amplía que los centros educativos del país operan en un entorno de temor e inseguridad. El temor afecta tanto a los educadores como a los educandos. La psicología ha mostrado claramente que el estrés incide negativamente en el aprendizaje y la memoria, factores causantes de estrés, como la inseguridad y el temor que afectan diariamente a gran parte de los educandos de nivel básico en Honduras.

Los datos presentados indican que “los estudiantes de este nivel se sienten inseguros en sus propios centros educativos (casi cuatro de cada 10), en el camino de su casa a la escuela (casi seis de cada 10) e incluso en el barrio o colonia donde se ubica la escuela (casi seis de cada 10)”.

La problemática afecta a los 18 departamentos del país debido a la presencia de pandillas y la venta de drogas que afectan el desempeño de los centros educativos.

El problema de las pandillas y el tráfico de drogas son situaciones que están presentes en una creciente proporción de centros educativos, mayormente en las zonas urbanas, pero también afectando las rurales.

Los datos disponibles señalan una situación crítica que amenaza a los niños y jóvenes que asisten a educación básica en los 18 departamentos del país: la presencia de delincuentes y pandilleros en las cercanías de los centros educativos es muy frecuente (21% en rural y 40% en urbana), al igual que la venta de drogas en las cercanías (12% en áreas rurales y 19% en urbanas).

Esta situación no solo afecta el desempeño interno de los centros educativos, sino que constituye una grave amenaza para el futuro de los estudiantes en términos de drogadicción y de poder asumir conductas delictivas.

 

Fuente: Diario LA TRIBUNA 

 

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